Antonio Pérez Esclarín

LA EDUCACIÓN COMO BIEN PÚBLICO

eduEl comienzo de un nuevo año escolar me brinda una excelente oportunidad para proponer algunas reflexiones sobre qué estamos afirmando  cuando decimos que la educación es un bien público y cuáles son, en consecuencia, sus exigencias.  La educación es un bien público, básico y prioritario, porque conviene a todos los ciudadanos, de igual manera, para su vida, para su dignidad y para el ejercicio de una ciudadanía participativa y responsable. A todos nos conviene tener más y mejor educación y que todos los demás la tengan. La carencia de este bien lleva a las sociedades al fracaso.

La educación es un derecho humano y social del que todos deben disfrutar en igualdad de condiciones, pues el cumplimiento de este derecho va a posibilitar el disfrute de los otros derechos esenciales. En consecuencia, el derecho a la educación implica derecho de todos no a cualquier educación, sino a  una educación de verdadera calidad. Si garantizamos buena educación, estaremos poniendo los cimientos para que las personas puedan conquistar los otros derechos esenciales.

Cuando un bien público existe de igual manera para todos en calidad y oportunidad, se posibilita la equidad, la justicia y la solidaridad, lo que contribuye a fortalecer la convivencia y el pacto social. Pero si la educación no es de calidad para todos, en vez de contribuir a democratizar la sociedad, está contribuyendo a agigantar las diferencias: buena educación para los privilegiados  y pobre educación para las mayorías.  Lamentablemente, hay que reconocer que, por lo  general, en Venezuela la educación de los pobres sigue siendo una pobre educación, por mucho que se afirme que es de calidad.

Si la educación de calidad es un derecho, es también un deber humano fundamental. Todos somos corresponsables y  debemos colaborar para que este derecho se cumpla. La educación de calidad para todos, condición indispensable para la sana convivencia democrática, la productividad y el logro de instituciones eficaces, debería ser  la estrategia fundamental del Estado y de la sociedad para incorporar plenamente a todas las personas al quehacer de la vida pública contemporánea. Las sociedades democráticas necesitan a todos sus ciudadanos y la vida democrática requiere de sujetos bien educados.

Por todo esto, no creo que tenga mucho sentido contraponer la educación privada a la educación pública o denigrar de alguna de ella, pues de lo que se trata es de aunar esfuerzos para garantizar a todos una buena educación. Pero la educación privada debe asumir su función de bien público y cultivar en los alumnos y representantes la conciencia ciudadana y la responsabilidad social. Si los que egresan de los centros educativos privados no lo hacen con una fuerte conciencia social y el compromiso de trabajar para que todos disfruten de los derechos esenciales, la educación que imparten no está respondiendo a su condición de bien público.

Por otra parte, el  Estado debe evitar la tentación de utilizar  la educación para favorecer sus intereses partidistas e imponer una ideología particular. Si este fuera el caso,  el Estado se estaría convirtiendo en el gran agente privatizador, el propietario más poderoso, que apropiándose de los recursos que pertenecen a todos decide a quién apoyar y a quién no, y cómo utilizar los recursos que pertenecen a todos.  La función del Estado no puede ser estatizadora, debe ser socializadora, y apoyar las iniciativas sociales orientadas a garantizar a todos una educación de calidad.

El clientelismo es uno de los  agentes privatizadores más perversos: el otorgar cargos o puestos por afiliación ideológico-partidista o por simple amiguismo, para tener o mantener una cuota de poder en la escuela, sin tomar en cuenta las capacidades profesionales y morales,  y negando la igualdad de oportunidades, es una forma muy antiética de apropiación privada de un bien público. Los funcionarios públicos no trabajan para el gobierno sino para el país, y es a él a quien deben responder y rendir cuentas. Los educadores no pueden olvidar que se deben a los alumnos más que al partido o a los gremios.

Un comentario el “LA EDUCACIÓN COMO BIEN PÚBLICO

  1. Mary
    19 de octubre de 2016

    Excelente articulo mi querido profesor, pienso que se debe difundir este articulo entre los educadores despertando conciencia, como lo menciona (R Bach) en su libro formación de formadores, “Aprender es descubrir lo que ya sabemos; actuar es demostrar que lo sabemos hacer” es importante como docente trabajar con pedagogía, conociendo y teniendo el sentido de pertenencia donde el educador se ponga en el lugar del educando, formando ciudadanos dignos para afrontar a la adversidad de estos tiempos, evitando el fracaso escolar apoyando y favoreciendo al mas débil, con una educación de calidad, ya que enseñar no es trasmitir ideas sino hacer que otro las descubras.

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Esta entrada fue publicada el 19 de octubre de 2016 por en Varios.
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