Antonio Pérez Esclarín

EDUCADORES DE CALIDAD

formacionHoy se insiste mucho en la importancia de la educación, pues se la considera el medio fundamental para el ejercicio de una ciudadanía activa, productiva y solidaria. A todos nos conviene tener más y mejor educación y que todos los demás la tengan. En la actual sociedad del conocimiento, la riqueza de un país no consiste en sus materias primas, sino en la matera gris y la materia emocional de sus ciudadanos. Por ello, hay un consenso cada vez más generalizado que no basta con dar educación a todos, sino que debe ser una educación de calidad, es decir, de la que egresen personas y ciudadanos de calidad.

Venezuela alardea de ser uno de los países con mayor número de estudiantes universitarios. Pero la pregunta que debemos hacernos es ¿con qué formación están egresando esos estudiantes? Si según la UNESCO, en los próximos 30 años se graduarán el equivalente a todos los profesionales que se han graduado en la historia de la humanidad y sólo una minoría obtendrán trabajo, ¿qué sentido tiene otorgar a granel títulos sin garantizar que esos títulos preparen para obtener un trabajo digno y ejercerlo con calidad?

El discurso sobre la calidad está resultando reiterativo y hueco, y en ocasiones, sirve para ocultar la pobreza de nuestra educación. Y si bien es cierto que para lograr educación de calidad intervienen muchas variables, todas las investigaciones subrayan que la variable más importante es el educador. Un educador con verdadera vocación, bien tratado y bien remunerado, que se siente orgulloso de su profesión y por ello vive en formación permanente para poder servir mejor a sus alumnos, que ejerce su trabajo en condiciones seguras y dignas, es la clave esencial para una educación de calidad. De hecho, ¿para qué sirve la dotación de libros sin educadores motivados y si la escuela no tiene un buen proyecto pedagógico orientado no tanto a enseñar a leer, sino a hacer a los alumnos lectores, es decir, que necesiten leer, que les guste leer? ¿De qué sirve proporcionar desayunos y almuerzos o dotar de computadoras si el centro no tiene un buen proyecto pedagógico donde todos los recursos están orientados a garantizar los aprendizajes esenciales a todos los alumnos?

Cuando se estudia el “milagro educativo finlandés”, siempre se destaca la calidad de sus docentes, como factor esencial en los buenos resultados académicos. En Finlandia la educación es una de las profesiones más valoradas, incluso más que la medicina o la economía. Pero es también una de las más exigentes: sólo uno de cada diez aspirantes logran conseguir cargo. Acceder a esta carrera es más difícil que a otras como ingeniería, medicina o derecho. Los profesores de primaria son seleccionados en dos fases: un examen escrito y un test de personalidad, en el que miden su habilidad para trabajar en equipo y su capacidad creativa. No ignoran que, en este cambio de época, donde todo cambia a una velocidad vertiginosa, lo verdaderamente importante es desarrollar la innovación y la capacidad de adaptarse a un mundo complejo y muy cambiante.
En Venezuela se discursea mucho sobre la educación de calidad, pero ¿estamos seleccionando a los mejores y formándolos para que asuman con autonomía y creatividad su tarea de formadores de personas?

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Esta entrada fue publicada el 13 de abril de 2015 por en Varios.
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