Antonio Pérez Esclarín

Por una Navidad con mayúscula

 

pesebreninojesustriunfaPara muchos, la navidad es algo meramente externo: compras, regalos, hallacas, luces de colores, gaitas, aguinaldos…  Algo que se celebra, que se disfruta, pero que no se vive desde adentro. Es una navidad con minúscula, pequeña y mercantil, que abarrota las calles y comercios de arbolitos, ropas, luces  y juguetes. Hay como mucha prisa en gastar los aguinaldos, en cambiarlos por superficialidad. 

Pareciera que nos sintiéramos culpables de tanta ausencia de familia, de tanto abandono de los hijos y quisiéramos compensarlos de nuestra falta de atención, de nuestra poca o nula escucha. Trabajamos muy duro y no tenemos tiempo para hacer familia. Ahora, en esta navidad con minúscula, hueca y bullanguera, es imprescindible compensar ese vacío con unos regalos muy ostentosos, que más que a los propios niños, impresionen  a los vecinos y familiares, de modo que  demostremos  a todos “lo mucho que queremos a los hijos”.

Intercambiamos regalos en el trabajo y en la casa, pero ¿qué  celebración es esta donde  todos reciben regalos menos el Niño que es la razón de la fiesta? Por ello, para celebrar auténticamente la Navidad, debemos preguntarnos qué le vamos a regalar al Niño Jesús y tratar de adivinar  lo que nos pide.  Yo creo que nos pide que trabajemos con tesón y esmero por reencontrarnos como ciudadanos y hermanos de este hermoso país que debemos cuidar, proteger y trabajar con responsabilidad y esmero   para posibilitar a todos una vida digna. El niño Jesús sufre mucho cuando nos ve  enfrentados como si fuéramos enemigos,  cuando el insulto sustituye a la palabra, cuando se compran conciencias y fidelidades, cuando la improductividad y la especulación dispara  los precios, cuando las colas se convierten en un paisaje cotidiano, cuando la violencia se adueña  de todos los espacios y ensangrienta calles y  hogares.

Es, por ello, imprescindible que avancemos de esa navidad superficial que saquea los bolsillos y deja vacíos los corazones a una Navidad con mayúscula. Será Navidad con mayúscula si nos esforzamos por sustituir en el trabajo nuestra indolencia y ambición por la  responsabilidad y la honradez; si en nuestras familias trabajamos para  hacer más felices a los demás  con nuestra bondad y nuestro ejemplo; si nos apeamos de las palabras y actitudes ofensivas, agresivas y violentas y empezamos a cultivar sonrisas, saludos cariñosos, palabras que siembren cercanía, que construyan puentes y tumben muros y barreras. Será Navidad con mayúscula si nos decidimos a trabajar con esperanza y con tesón por una Venezuela unida y fraternal, sin miseria ni violencia, donde todos podamos vivir con dignidad y nos respetemos como conciudadanos y hermanos. Entonces  la Navidad con mayúscula brillará no sólo en las calles, pesebres y arbolitos, sino también  en nuestros corazones.

 

Un comentario el “Por una Navidad con mayúscula

  1. Norelys
    28 de diciembre de 2013

    Muy buena reflexión. Alegra saber que aun se escriben esta clases de textos para cultivar el espíritu!

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Esta entrada fue publicada el 22 de diciembre de 2013 por en Artículos de Prensa.
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