Antonio Pérez Esclarín

Liderazgo educativo

 

equipoHoy se habla mucho en educación de la necesidad de una nueva gestión. Y me preocupa la naturalidad con que los educadores hemos aceptado sin problemas que el  lenguaje economicista y tecnocrático haya  penetrado  el sistema educativo e incorporado una mentalidad propia del mundo de la industria, el mercado, las empresas.

Hoy  se habla sin el menor pudor de recursos humanos o de capital humano,  de insumos, de clientes (los alumnos y  padres de familia),  de empresas de servicios educativos, de mercado de productos  pedagógicos,  de gestión educativa, y hasta la palabrita competencia, hoy tan invocada y tan querida, nos viene del mundo empresarial.

Pero las escuelas no son fábricas ni empresas. Son espacios de aprendizaje y convivencia donde se construye humanidad. Por ello, yo prefiero un lenguaje humanista y no tan técnico. Y estoy convencido de que, en educación, más que gerentes o gestores, necesitamos verdaderos líderes. Los gerentes  administran, los líderes innovan y recrean;  los gerentes se centran en los sistemas, los líderes en las personas; los gerentes controlan, los líderes inspiran confianza y arrastran; los gerentes aceptan el orden establecido,  los líderes lo desafían y tratan de transformarlo; los gerentes imitan y copian, los líderes son originales; los gerentes se preocupan por las tareas; los líderes por las personas.

En consecuencia, en educación necesitamos verdaderos líderes comprometidos con un proyecto innovador de calidad y con las personas, que no sólo sepan gestionar  recursos y elaborar planificaciones estratégicas, sino que sepan gestionar la dimensión emocional de las personas. En definitiva, necesitamos directivos expertos en educación y sobre todo en humanidad, con capacidad de  convocar y de entusiasmar, pues nada en la vida se puede lograr si falta el entusiasmo.

Cada día estoy más y más convencido de que en educación hace falta pasión. Quien vive con pasión, despierta pasiones. Pasión por la educación y por el país. Los directivos deben ser militantes de la ilusión y de la esperanza, capaces de contagiarla a otros. Capaces también de soñar una Venezuela próspera, pacífica y fraternal y de arriesgarse en la construcción de sus sueños, capaces, en consecuencia, de superar la sensatez de los especialistas y expertos, para asumir la osadía de los valientes.

Y en estos tiempos de tanta palabrería hueca, de tanta retórica inflada y vacía,  necesitamos directivos coherentes, que prediquen  con el ejemplo, que disfrutan lo que hacen, con un gran coraje moral, comprometidos con la educación y con los educandos más que  con el partido, capaces de dirigir las fuerzas y energías de los demás hacia metas positivas.

En definitiva, necesitamos  directivos  con autoridad y no sólo con poder.  El poder viene asociado al cargo y se lo dan sus superiores;  la autoridad se la dan las personas con las que trabajan y se la dan porque precisamente reconocen su liderazgo, su responsabilidad, es decir, su capacidad de responder ante las situaciones problemáticas y de no amilanarse ante las dificultades.

2 comentarios el “Liderazgo educativo

  1. sotohector131@gmail.com
    24 de noviembre de 2013

    Asi es dr yo creo en la humanizado d las tic y la educación

    Este mensaje ha sido enviado gracias al servicio BlackBerry de Movilnet

  2. Amalia
    9 de julio de 2014

    Reblogueó esto en Amalia73's Blog.

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Esta entrada fue publicada el 24 de noviembre de 2013 por en Artículos de Prensa.
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