Trabajar-y-estudiarEl inicio  de un nuevo año escolar me brinda la oportunidad para insistir en algunos elementos que, según varias investigaciones, son  fundamentales para garantizar el éxito de los alumnos. En primer lugar, un fuerte liderazgo técnico pedagógico del director o directora. Escuelas y liceos se parecen demasiado a su director: Si es dinámico, activo, apasionado por la educación, con autonomía y poder de decisión, preocupado por la formación de su personal, el centro educativo refleja inquietud, preocupación, motivación, orden, búsqueda de la calidad.  

Si es un mero burócrata que se refugia en los papeles, que ha llegado al cargo no tanto por méritos pedagógicos sino por su fidelidad y militancia política, que está cansado y sin entusiasmo, que  lleva años como interino, probablemente el centro educativo estará hundido en  la mediocridad y en la rutina improductiva.  Necesitamos,  en consecuencia, directivos promotores de entusiasmo, formación e innovación,  coherentes, que predican con el ejemplo, expertos en humanidad y en educación, para que sus educadores asuman con creatividad y entusiasmo su tarea de enseñar conocimientos, sentimientos y valores,  para que sus alumnos lleguen a ser las personas plenas y felices, y los ciudadanos solidarios   que están llamados a ser.

El educador debe ser una  persona que goza con lo que hace, que acude con ilusión, “con el corazón maquillado de alegría”, a la tarea diaria, porque  entiende y asume la transcendencia de su misión, porque se siente educador, maestro, formador de personas y no mero dador de programas.   Los tiempos de incertidumbre y crisis que vivimos, deben espolear el pensamiento crítico y autocrítico, la creatividad y el coraje de los genuinos directivos y educadores. No basta con exigir que la educación se adapte a los cambios, sino que ella debe dirigir los cambios en un sentido ético y estético, capaz de promover un país y un  mundo más humanos. Por ello, frente a la creciente colonización de las mentes, la educación debe orientarse a formar personas capaces de pensar con su cabeza, de pensar la educación para transformarla, de pensar el país para enrumbarlo por los caminos del progreso, la productividad, la inclusión y el respeto a la diversidad.

Otro  elemento esencial para el éxito  escolar es garantizar a todos los alumnos las herramientas esenciales para un aprendizaje autónomo y permanente: lectura personal y autónoma de todo tipo de textos y del contexto, de los nuevos lenguajes digitales y de la imagen;  escritura, pensamiento lógico-matemático y científico, solución de problemas,  ubicación en el espacio y en el tiempo; y  de aquellas actitudes esenciales para un aprendizaje autónomo y permanente: curiosidad, reflexión, investigación, crítica y autocrítica, deseos de aprender y de hacer las cosas cada vez mejor, exigencia, esfuerzo, trabajo en equipo.

Otros factores importantes para el éxito escolar, son la fuerte relación entre el centro educativo y las familias de los alumnos; la buena formación de los docentes y su preocupación por seguirse formando; el que trabajen en un solo plantel; la dotación y su apropiada utilización;    el clima de orden y respeto en los centros;  el número de días de clase y   el uso eficiente del tiempo en el aula, pues está bien comprobado que no sólo se pierde el tiempo cuando se suspenden las clases, sino que también se pierde y mucho dentro del aula cuando los alumnos están charlando, distraídos, o dedicados a hacer actividades rutinarias  que no llevan a aprendizajes significativos.