Antonio Pérez Esclarín

CONFLICTO Y DEMOCRACIA

dialogoAnte la difícil situación que estamos viviendo y los peligros de entrar en una etapa de ingobernabilidad, quiero insistir en la necesidad de aprender a asumir los conflictos con una actitud positiva. Para ello, debemos empezar recordando que el conflicto en sí no es malo. Es expresión de la diversidad de intereses, ideas y puntos de vista. Por ello, en cualquier relación humana surgen los conflictos.

Hay conflictos de pareja y con los hijos, conflictos con los vecinos, conflictos de grupo, conflictos en el trabajo, conflictos políticos. Los conflictos, como las crisis, pueden ser oportunidades excelentes para crecer, para salir robustecidos, para aprender, para mejorar las relaciones.

La calidad de una institución no se determina por si tiene o no conflictos, sino por el modo en que los resuelve. Un conflicto de pareja, por ejemplo,  asumido con madurez, con una actitud de  comprensión y diálogo sincero, puede ser una excelente oportunidad para robustecer el amor.

Cuando surge un conflicto, la verdad no suele estar  toda de parte de una persona o grupo. Ambos suelen tener parte de razón, pues cada uno ve la situación desde su punto de vista particular.

De ahí la necesidad de abrirse a un diálogo sincero, que supone escuchar al otro para comprender sus puntos de vista y analizar sus argumentos. Escuchar con todo el cuerpo, intensamente, tratando de ponerse en la situación del adversario, no para juzgar, sino para comprender. Escucha atenta, cariñosa, para ser capaz de ver al otro como persona también portadora de verdad.

La escucha cariñosa acerca, construye puentes, encuentra soluciones. Si el otro no se siente acogido, se aleja, se endurecen las posturas y es muy difícil encontrar soluciones. Si yo estoy convencido de que el otro nunca dice la verdad, será imposible el entendimiento. Si yo sólo escucho a los que piensan como yo, no estoy escuchando realmente, sino que me estoy escuchando en los otros.

Desgraciadamente,  la mayor parte de los supuestos  diálogos son sólo monólogos yuxtapuestos: hablas tú, hablo yo, pero no hay ninguna intención de abrirse a la verdad del otro para buscar juntos la solución al problema. Como dice el poeta Antonio Machado: “Tu verdad, no; la verdad. Deja la tuya y ven conmigo a buscarla”.

En política, es inconcebible la democracia sin conflictos. En palabras de Morin, “la democracia exige consenso, diversidad y conflicto. La democracia  tolera y se alimenta de conflictos que le dan vitalidad”. Sólo las dictaduras, que imponen por la fuerza un único modo de ver las cosas, impiden que afloren los conflictos e intentan resolverlos mediante la violencia.

Si la democracia es un poema de la diversidad, los conflictos son parte constitutiva de ella. Lo malo puede venir del modo como intentemos resolverlos. Ya desde Aristóteles y los pensadores griegos, el arte de la política consistía en resolver los conflictos mediante la palabra (Parlamento viene de parlar, hablar), el diálogo, la negociación, desechando cualquier recurso a la violencia, que es lo propio de los pueblos primitivos y de las personas inmaduras.

Mandar o amenazar en vez de persuadir,  eran formas prepolíticas, típicas de déspotas y tiranos. Los que en nombre de la democracia están dispuestos a recurrir a la violencia, no entienden lo que es democracia y ciertamente no podrán gestarla. El fin no justifica los medios, y ciertos medios imposibilitan el logro de determinados fines. No olvidemos nunca que los frutos que queremos recoger deben estar ya en la semilla, la cosecha en la siembra.

Será imposible recoger convivencia, unión, inclusión, paz; si sembramos odio, división, exclusión, violencia. Cuando los conflictos se tornan graves, es necesario convencerse de que no hay alternativa al diálogo y la negociación, y que la verdad está siempre en el acuerdo.  Todos debemos hacer grandes esfuerzos para superar los momentos actuales de confrontación y superar de un modo pacífico y conciliador la actual crisis. Los verdaderos líderes deben darnos ejemplo y no atizar el fuego con expresiones o actitudes que invitan al enfrentamiento y la violencia.

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Esta entrada fue publicada en 25 de abril de 2013 por en Artículos de Prensa y etiquetada con , , .
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