Antonio Pérez Esclarín

BOLÍVAR Y LA EDUCACIÓN I

Bolivar educacion 1Dado que  nunca se había  invocado tanto a Bolívar como en nuestros días,  quiero proponer algunas reflexiones sobre la educación venezolana a la luz del pensamiento educativo del Libertador. Me limitaré a releer desde nuestra realidad tan sólo aquellas ideas que tienen hoy especial vigencia y pueden motivar nuestro compromiso. Porque de eso se trata: de alimentar nuestro compromiso por una educación de verdadera calidad para todos. Por ello, las reflexiones que siguen no pretenden ser un ejercicio teórico y erudito sobre el pensamiento educativo de Bolívar. No me interesa tanto recoger lo que Bolívar dijo,  dejó de decir o quiso decir. Esto me parece un ejercicio estéril y, en cierto sentido, una traición a Bolívar, como lo han traicionado durante la historia muchos de los que lo invocan continuamente y se sirven de él para arropar sus intereses personalistas y cobijar sus ambiciones. Entiendo que se trata, más que de repetir, citar o invocar a Bolívar, de plantearnos y asumir hoy, en pleno Siglo XXI, los retos educativos de Venezuela con el coraje y radicalidad con que Bolívar lo hizo.

Bolívar, que consideraba la ignorancia  fuente de esclavitud, tenía una gran fe en el poder transformador de la educación. La educación abre el camino a la transformación del hombre, al progreso, a la convivencia. Era urgente, en consecuencia, emprender con coraje la ardua tarea educativa, capaz de formar hombres capacitados, hábiles, virtuosos, y convertir en ciudadanos  libres y autónomos a los súbditos sumisos y obedientes. De ahí que, como dirá en su Discurso de Angostura, “la educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una República; moral y luces son nuestras primeras necesidades”, y sugiere la organización del Poder Moral de la República para que cuide de la primera educación del pueblo, para así “renovar en el mundo la idea de un pueblo que no se contenta con ser libre y fuerte, sino que quiere ser virtuoso”.

Para Bolívar, no hay felicidad ni destino seguro sin educación. Por ello, hablando como estadista, expresa con firmeza: “Las naciones marchan hacia el término de su grandeza con el mismo paso con que camina su educación. Ellas vuelan, si esta vuela, retroceden si retrocede, se precipitan y hunden en la oscuridad si se corrompe, o absolutamente se abandona”. A su hermana María Antonia, para reafirmarla en la necesidad de darle  una educación esmerada a su sobrino Fernando,  es decir,  el hijo de María Antonia, le escribe: “Un hombre sin estudios es un ser incompleto. La instrucción es la felicidad de la vida, y el ignorante, que siempre está próximo a revolcarse en el lodo de la propia corrupción, se precipita luego infaliblemente en las tinieblas de la servidumbre”.

En nuestra actual sociedad del conocimiento, se hace todavía más patente la importancia de la educación. Hoy estamos convencidos de que los países avanzan al ritmo de sus sistemas educativos, y estamos  comenzando a comprender que la riqueza de un país no consiste en sus materias primas, sino en su materia gris y en su materia emocional, en la capacidad de desarrollar la inteligencia y el corazón  de la gente. De ahí la urgente necesidad de unir esfuerzos para superar  la profunda pobreza de nuestra actual educación y garantizar a todos, en especial a los que cuentan con menos oportunidades,   una educación de calidad. Educación que les permita el pleno desarrollo de sus talentos y potencialidades y los haga genuinas personas, productores eficientes y ciudadanos responsables. Educación que despierte el gusto por aprender, por superarse, que fomente la curiosidad y el afán de construirse a sí mismos con los demás y para los demás.

De ahí que no es suficiente con que todos los niños y jóvenes vayan a la escuela. Ni basta tampoco con darles de comer y dotarlos de libros y  computadoras. El problema de la exclusión es mucho más complejo de lo que se pretende hacer ver. Si bien es necesario incluir a todos, necesitamos un sistema educativo que no excluya ni deje en el camino, como sucede actualmente, a grandes cantidades de alumnos, en su mayoría de los estratos más pobres. Una educación verdaderamente inclusiva debe garantizar además,  no sólo títulos, sino que todos los alumnos adquieran las competencias necesarias para poderse incorporar productivamente en el mundo del trabajo, porque si tienen títulos pero una formación deficiente, la sociedad los va a excluir o su productividad será de muy dudosa calidad. En tercer lugar, la educación inclusiva  debe también garantizar los valores del respeto, la tolerancia, la diversidad, la convivencia, para que los egresados no se conviertan en excluidores de todos aquellos que no piensan como ellos.

Un comentario el “BOLÍVAR Y LA EDUCACIÓN I

  1. NOE ANTONIO VILLASMIL
    26 de enero de 2013

    EXCELENTE Y BUENISIMO ARTICULO …FELICITACIONES. LA FUNCION BASICA DE LA EDUCACION ES SEMBRAR EL AMOR , LA PASION, Y LA MOTIVACION POR EL SABER. BOLIVAR Y OTROS ILUSTRES VENEZOLAMOS APORTARON MUCHO , SOLO TENEMOS QUE APLICAR Y MEJORAR. CABIMAS-ZULIA-VZLA: V-25/01/2013.

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Esta entrada fue publicada en 24 de enero de 2013 por en Artículos de Prensa y etiquetada con .
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