Antonio Pérez Esclarín

ADVIENTO: TIEMPO DE ESPERANZA ( II )

AdvientoComenzó el Adviento, tiempo para prepararnos a la venida del Señor. En Navidad no celebramos que Jesús nació, sino que ha nacido, que está presente y vive en nosotros. Si Jesús es alguien realmente importante para nosotros, la Navidad es una fiesta necesaria y transcendental. Si no, es mero cascarón hueco, compras, regalos, consumismo, vaciedad. Ha nacido Jesús, Dios-con-nosotros-salvador. Ha nacido el Libertador. Ha nacido y no muere. Celebramos que Dios está aquí, en mitad de nuestra aventura. Celebramos que creemos en nosotros mismos porque Dios ha creído en nosotros. Por ello, el adviento es tiempo de desempolvar y fortalecer  la esperanza que se apoya en la fe:

 No había fiesta en el llano que no fuera alumbrada por los dedos mágicos del arpista Figueredo. Sus dedos acariciaban las cuerdas y brotaba incontenible el ancho río de su música prodigiosa. Se la pasaba de pueblo en pueblo, sembrando la alegría, poniendo a galopar los pies y los corazones en la fiesta inacabable del joropo. Él, sus mulas y su arpa, por los infinitos caminos del llano. En una mula él, en la otra, el arpa. Cubierta con un plástico negro para soportar los interminables chaparrones del invierno llanero en que, como ha descrito magistralmente el poeta Lazo Martí, “el llano es una ola que ha caído, el cielo es una ola que no cae”. Y también cubierta con el plástico negro en verano, para soportar las llamaradas de ese sol infinito, que se clava en la espalda como una espina, cuartea la tierra, la reseca y raja hasta las piedras. Una tarde tenía que cruzar un morichal espeso y allí lo estaban esperando los cuatreros. Lo asaltaron, lo golpearon salvajemente hasta dejarlo por muerto y se llevaron las mulas y se llevaron el arpa. A la mañana siguiente, pasaron por allí unos arrieros y encontraron al maestro Figueredo cubierto de moretones y de sangre. Estaba vivo, pero en muy mal estado, casi no podía hablar. Los arrieros le curaron las heridas y cuando lograron que volviera en sí, empezaron con insistencia a preguntarle qué había sucedido. Al cabo de un rato, el maestro Figueredo, haciendo un gran esfuerzo, logró balbucear desde sus labios entumecidos e hinchados: “Me robaron las mulas”. Volvió a hundirse en un silencio que dolía y, tras una larga pausa y ante la insistencia de los arrieros que seguían preguntando, logró empujar hacia sus labios rotos una nueva queja: “Me robaron el arpa”. Al rato, y cuando parecía que era imposible que pudiera decir algo más, el maestro Figueredo se echó a reír. Era una risa profunda y fresca, que no pegaba en ese rostro que era una estampa del dolor y de la cruz. Y en medio de la risa logró  decir: ¡Pero no me robaron la música!

 ¡Que no nos roben la música, la ilusión, el entusiasmo, los sueños, la esperanza! Ante la creciente inseguridad que hoy estamos viviendo, ponemos alarmas para que no nos roben el carro, enrejamos puertas y ventanas, pero no nos protegemos de los que nos roban la ilusión. Hay especialistas en robar ilusiones. Son sembradores de desesperanza, de pesimismo, de amargura. Siempre  ven  sólo las dificultades, hablan y enfrían el entusiasmo. Y es mucho más grave que nos roben la ilusión a que nos roben el bolso, la cartera, el carro.  

  

Jesús fue un creador incansable de esperanza. Toda su existencia consistió en contagiar a los demás la esperanza que él mismo vivía desde lo más hondo de su ser. Por ello, los que nos consideramos sus seguidores, debemos ser los militantes de la esperanza. Una esperanza activa, que se convierte en compromiso y esfuerzo pora cambiar la realidad. ¡Otro mundo es posible, otra Venezuela es posible! A pesar de las dificultades y problemas, Dios, el Libertador, viene, sigue viniendo. Esperarlo en adviento y luego recibirlo en navidad es comprometerse a construir con Él un mundo en el que la paz se asiente sobre la justicia, un mundo en el que nadie, ni individuos, ni pueblos, ni culturas, ni civilizaciones, domine a nadie, robe a nadie, discrimine a nadie sin ser castigado legalmente. Un mundo profundamente democrático que garantice los derechos de todos y celebre la diversidad como riqueza.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 9 de diciembre de 2012 por en Artículos de Prensa y etiquetada con , .
A %d blogueros les gusta esto: