Antonio Pérez Esclarín

La revolución de Jesús

Una de las perversiones más persistentes en la historia ha sido el intento de utilizar a  Dios,  la fe y la religión  para   sustentar una determinada ideología. En nombre de Dios se organizaron las cruzadas, se implantaron procesos de conquista y colonización  cruentos y genocidas, y numerosos dictadores han buscado alianzas con las diferentes iglesias para justificar desde la fe sus políticas inhumanas. Incluso hoy sigue habiendo personas que  ejecutan actos de terrorismo o emprenden guerras de exterminio en nombre de su Dios.  Se trata de la vieja y reiterada tentación que pretende ya no  “cumplir la voluntad de Dios”, sino más bien, de que Dios cumpla la mía.  

Si ha sido evidente, a lo largo de la historia,  la utilización grotesca de Jesús por las fuerzas reaccionarias que se han opuesto a establecer un mundo de justicia y fraternidad,   hay también personas que han pretendido y pretenden  convertir a Jesús en una especie de  aguerrido  comandante militar, algo así como una especie de Supercheguevara.

Sin embargo, si algo está claro en los evangelios es  la oposición persistente de Jesús a ser reconocido como un Mesías político que encabezaría la liberación definitiva del pueblo judío y los haría triunfar de todo tipo de dominio imperialista. Frente a las tentaciones del poder, del prestigio y de la gloria, Jesús eligió siempre el servicio, la humildad y el amor. Incluso en su único momento de gloria terrenal, que  recordamos en el Domingo de Ramos, Jesús no entró en Jerusalén montado en un brioso caballo como un magnífico conquistador, sino en un burrito como un pobre campesino.

Sin embargo, no me cabe la menor duda de que Jesús fue un gran revolucionario, el mayor que ha habido en la historia de la humanidad. El vino a plantearnos nada más y nada menos la más profunda de todas las revoluciones: la revolución del corazón. Se trata de cambiar el corazón egoísta, violento, encerrado en sí mismo, por un corazón generoso, pacífico, lleno de mansedumbre y misericordia. Corazón como el suyo, que nunca utilizó el poder en su propio beneficio, sino poder siempre para sanar, para ayudar, para servir, para empoderar. El rechazó siempre la violencia, optó decididamente por el camino de la mansedumbre y de la paz, dispuesto siempre a que la única sangre que corriera fuera la suya, y que incluso murió perdonando  a los que lo crucificaban y se mofaban de sus terribles sufrimientos.

Frente a la terrible crisis de valores que vivimos y la inflada retórica moralizante que, con demasiada frecuencia,  no se sustenta en hechos y cambio de actitudes, Jesús nos propone un rearme moral, un cambio radical en la vivencia (no en la palabra y la proclama) de nuevos valores: el egoísmo debe ser sustituido por la solidaridad, la violencia por la mansedumbre, el consumismo por la austeridad, el deseo de venganza por el perdón, la exclusión por la inclusión de todos incluso de los que piensan distinto a mí. En nuestro mundo, es primero el que más tiene: poder, dinero, títulos…Para Jesús es primero el que más sirve con lo que tiene.

De muy poco servirá que intentemos cambiar las estructuras políticas, económicas y sociales, si no cambiamos los corazones. La lucha por la paz y la justicia debe comenzar en el corazón de cada persona. No seremos capaces de romper las cadenas externas de la injusticia, la violencia, la miseria, si no somos capaces de romper las cadenas internas del egoísmo, la agresión,  el consumismo, el afán de admiración y reconocimiento, que atenazan los corazones. Sin cambio profundo de valores, no hay revolución genuina.

Toda auténtica revolución  es siempre una revolución moral. Toda supuesta revolución está destinada al fracaso si no se sustenta sobre objetivos éticos,  y terminará agudizando los problemas que pretendía remediar y profundizando los antivalores que decía combatir. Y no hay nada más inmoral y anticristiano que utilizar un lenguaje moralizante para tapar conductas inmorales.

2 comentarios el “La revolución de Jesús

  1. Noe Villasmil
    24 de septiembre de 2012

    LAS ENSEÑANZAS DEL MAESTRO JESUS SON NECESARIAS, PARA EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL Y HUMANISTA DEL HOMBRE. PERO EL HOMBRE VIVE ENGAÑADO EN UN MUNDO VIOLENTO, CONSUMISTA, DESHUMANIZADO. PROMOCIONADO POR LOS MEDIOS DE COMUNICACION; DIRIGIDA POR ELITES GOBERNANTES EXPLOTADORAS.
    NOE VILLASMIL.L-24/9/2012.

  2. ARNOLD CORNER
    8 de diciembre de 2012

    SI EL MODELO EDUCATIVO DE JESÚS, EL RABONI, SE UTILIZARA COMO PATRÓN DE LA SOCIEDAD MUNDIAL…EXISTIRÍA UNA VERDADERA Y ABSOLUTA REVOLUCIÓN… LAS EXISTENTES NO PASAN DEL PLANO SOCIAL, PERO LA DE JESÚS ES TRASCENDENTAL…

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Esta entrada fue publicada en 16 de septiembre de 2012 por en Artículos de Prensa y etiquetada con .
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