Antonio Pérez Esclarín

Valorar y cuidar el cuerpo

La moda es joven, la publicidad utiliza preferentemente cuerpos delgados, esbeltos, de apariencia etérea y juvenil. Tras ese sueño de cuerpo estilizado, muchedumbres de jóvenes  y de no tan jóvenes, castigan sus cuerpos con dietas, aerobics, gimnasias… y viven pendientes de las calorías, el colesterol, los triglicéridos, las bebidas “light” y los alimentos sin grasa. La balanza y el espejo son fuentes de alegría o de tristeza.

Cada día está resultando más y más difícil y angustiante ser gordo o viejo, y parece imponerse el juicio brutal de Rochefoucauld: “la vejez es el infierno de las mujeres”, y también cada vez más de los hombres. Un rostro tallado por las tormentas de la vida y un cuerpo doblado por los años pueden ser hermosos. Hay rostros surcados de arrugas que irradian paz y una belleza serena, que no se quita ni se pone todos los días como el disfraz de un maquillaje. Esa belleza, expresión de una vida plena y fecunda, no desaparece sino que se aviva con los años.  

Los charlatanes y comerciantes sin ética ni moral se ceban en esta cultura de la belleza juvenil y levantan grandes fortunas prometiendo dietas milagrosas, cremas, parches, pastillas que, en cuestión de días o semanas y sin esfuerzo, van a borrar las huellas del tiempo y proporcionar cuerpos de modelo. Y si fracasan estos medios, ahí están los siempre renovados recursos de la cirugía estética con sus ofertas de reconstrucción, de implantes y transplantes: liposucciones, liftings faciales, implantes de silicona, estiramientos y despojos de la piel, autobronceadores, lámparas de cuarzo, medicinas cosméticas.

Y aquí se asienta una radical contradicción: mientras presentan como ideal el cuerpo esbelto y delgado, la cultura del consumo nos mete por los ojos, los oídos y las narices, miles de chucherías, manjares, bebidas y comida chatarra que equivalen a darle un cheque en blanco a la gordura. La vida sedentaria que, para la inmensa mayoría, reduce la práctica de los deportes a verlos en la televisión, es otra incitación al sobrepeso. La ansiedad y el estrés  propios de la vida moderna, provocan, por lo general, ganas de comer. La prisa hace que comamos rápido y mal, buen camino a la obesidad.

Es importante cuidar el cuerpo y preocupase por la salud, pero  sin esclavizarse ni obsesionarse. Una buena salud corporal, el sentirse a gusto con el propio cuerpo, el quererse como uno es, es un elemento esencial para la adecuada maduración de la afectividad, de la inteligencia, de la creatividad y para el logro de una buena salud mental. Hoy más que nunca, en estos tiempos de ansiedad, estrés, sedentarismo, pero también de hambre, agotamiento físico y envejecimiento precoz, necesitamos una educación que aspire al ideal clásico de “mens sana in corpore sano” (“mente sana en cuerpo sano”).

El cuidado de la salud exige el respeto al propio cuerpo y al cuerpo de los demás y la práctica de una sexualidad madura y responsable, integrada a la ternura y el amor, que evite todo tipo de violencia, prevenga  el  embarazo no querido y cualquier enfermedad de transmisión sexual. Exige también el saberse alimentar sanamente, el  control de las bebidas alcohólicas y la prevención de todo tipo de drogas prohibidas o que pongan en peligro  la salud física o mental.

Exige también el trabajar por un mundo donde todos puedan satisfacer sus necesidades esenciales.. Con hambre, mala alimentación, sin condiciones higiénicas y sanitarias esenciales, no va a ser posible el desarrollo integral de las personas. Y exige sobre todo y ante todo,  unas políticas que garanticen la seguridad y la vida de las personas. De nada sirve cuidar la salud y preocuparse por el cuerpo si en cualquier momento pueden quitarte la vida.  No olvidemos que Venezuela es uno de los países más violentos del mundo y que, desde hace años, estamos viviendo una especie de guerra civil no declarada donde la muerte nos acecha a  todos, excepto a la minoría de privilegiados, cercanos al poder,  que son protegidos por verdaderos escuadrones de policías, militares, escoltas y guardaespaldas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 7 de septiembre de 2012 por en Artículos de Prensa y etiquetada con .
A %d blogueros les gusta esto: